La Divina Providencia

La Madre Angélica no se cansa de decir que la historia de EWTN "no es lo que hemos hecho sino cómo lo hemos hecho". Le da todo el crédito a Dios y Su Divina Providencia cuando comenta que ella no tenía un plan –mucho menos un plan de negocios a largo plazo—cuando encendió el primer transmisor en 1981. En definitiva, como señala la Madre Angélica, qué podía saber un grupo de monjas acerca de fundar lo que se convertiría en una televisión y red multimedia católica mundial.

Ella, en cambio, confió en el poder de la oración –la suya y la de sus Hermanas. Ninguna otra red, emergente o establecida, confió en tan poderosa estrategia de "negocios" –oculta, pero tan efectiva.

Atenta a las manifestaciones de la Voluntad de Dios, la Madre Angélica vio cómo se abrían algunas puertas y se cerraban otras durante los primeros años de su ministerio en los medios de comunicación. Ella sabía que muchas veces, los fines de Dios no se revelan y que los fieles deben esperar, perseverar en la oración y pasar por esas puertas cuando brille a través de ellas la luz del día –o la de los ángeles--. Muchos dirán que la Madre Angélica derribó algunas puertas, pero ella sabía que la Providencia Divina también requiere acción de nuestra parte. Como lo demuestran los pasados veinte años, EWTN es sin duda parte del plan providencial del Padre.

Aunque sin garantía de financiamiento, la Madre Angélica eligió no preocuparse por el futuro y las cuentas que se acumulaban, segura de que el Padre Celestial les iba a dar el pan de cada día. La confianza en Dios da la paz; la falsa seguridad, no.

Una frase que a la Madre le gusta repetir con frecuencia es: "Tenemos que estar dispuestos a hacer el ridículo para que Dios pueda obrar el milagro". Eso, como el atar retazos de tela a los árboles para mostrarle al Señor dónde EWTN necesitaba un estudio nuevo. O construir una costosa torre para transmisión de radio frecuencia de onda corta en una montaña que los "expertos" no consideraban auspiciosa para transmitir a todo el mundo... todo a base de una visión que tuvo del Arcángel San Miguel.

Lo que sucede es que la Madre Angélica ha sido testigo de varios milagros. Se hizo monja luego de rezar una novena a Santa Teresita
pidiendo su intercesión por una seria dolencia estomacal. Fundó un Monasterio al Sur de los Estados Unidos para cumplir con una promesa que hizo a Dios antes de someterse a una riesgosa operación de columna. Unos pocos años antes de finalizar el segundo milenio, dejó de usar las abrazaderas y muletas que por muchos años utilizaba siempre para caminar, cuando repentinamente se sanó milagrosamente de su aflicción.

Muchas veces, los caminos del Señor son incomprensibles. ¿Quién podía imaginar lo que Él iba a hacer con un terreno comprado con el producto de la venta de unos anzuelos y un garaje convertido en estudio de grabación para televisión? Sin lugar a dudas, como puede atestiguar la propia Madre Angélica, los caminos del Señor son misteriosos.