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CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE "MOTU PROPRIO"
ECCLESIAE UNITATEM
DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI
PARA LA REFORMA DE LA COMISIÓN "ECCLESIA DEI"
2 de julio de 2009
1. La tarea de conservar la unidad de la Iglesia,
con la solicitud de ofrecer a todos las ayudas para responder de
manera oportuna a esta vocación y gracia divina, corresponde de
modo particular al Sucesor del apóstol san Pedro, que es el
principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad, tanto de
los obispos como de los fieles (cf. Vaticano II, Lumen
gentium, 23; Vaticano I, Pastor aeternus, cap. 3:
DS 3060). La prioridad suprema y fundamental de la Iglesia,
en todo tiempo, de llevar a los hombres hacia el encuentro con
Dios, se debe favorecer mediante el testimonio de fe común de
todos los cristianos.
2. Por fidelidad a este mandato, tras el acto
con el que el arzobispo Marcel Lefebvre, el 30 de junio de 1988,
confirió ilícitamente la ordenación episcopal a cuatro
sacerdotes, mi predecesor, de venerada memoria, Juan Pablo ii
instituyó el 2 de julio de 1988 la Comisión pontificia
Ecclesia Dei "con la tarea de colaborar con los obispos, con
los dicasterios de la Curia romana y con los ambientes
interesados, para facilitar la plena comunión eclesial de los
sacerdotes, seminaristas, comunidades, religiosos o religiosas,
que hasta ahora estaban ligados de distintas formas a la
Fraternidad fundada por el arzobispo Lefebvre y que deseen
permanecer unidos al sucesor de Pedro en la Iglesia católica,
conservando sus tradiciones espirituales y litúrgicas, según el
protocolo firmado el pasado 5 de mayo por el cardenal Ratzinger
y por el arzobispo Lefebvre" (Juan Pablo II, motu proprio
Ecclesia Dei, 2 de julio de 1988, n. 6: AAS 80
[1988] 1498; cf. L'Osservatore Romano, edición en lengua
española, 10 de julio de 1988, p. 24).
3. En esta línea, adhiriéndome fielmente a la
misma tarea de servir a la comunión universal de la Iglesia,
también en su manifestación visible, y realizando el máximo
esfuerzo para que todos los que desean verdaderamente la unidad
puedan permanecer en ella o reencontrarla, amplié y actualicé,
con el motu proprio Summorum Pontificum, la indicación
general contenida en el motu proprio Ecclesia Dei, sobre
la posibilidad de utilizar el Missale Romanum de 1962,
con normas más precisas y detalladas (cf. Benedicto XVI, motu
proprio Summorum Pontificum, 7 de julio de 2007: AAS
99 [2007] 777-781).
4. Con el mismo espíritu y el mismo deseo de
favorecer la superación de toda fractura y división en la
Iglesia y de curar una herida sentida de manera cada vez más
dolorosa en el tejido eclesial, decidí levantar la excomunión a
los cuatro obispos ordenados ilícitamente por monseñor
Lefebvre. Con esa decisión quise suprimir un impedimento que
podía impedir la apertura de una puerta al diálogo e invitar así
a los obispos y a la "Fraternidad San Pío X" a volver al camino
de la comunión plena con la Iglesia. Como expliqué en la carta a
los obispos católicos del pasado 10 de marzo, la remisión de la
excomunión fue una medida tomada en el ámbito de la disciplina
eclesiástica para liberar a las personas del peso de conciencia
constituido por la censura eclesiástica más grave. Pero las
cuestiones doctrinales, obviamente, persisten y, mientras no se
aclaren, la Fraternidad no tiene un estatuto canónico en la
Iglesia y sus ministros no pueden ejercer legítimamente ningún
ministerio.
5. Precisamente porque los problemas que se
deben tratar actualmente con la Fraternidad son de naturaleza
esencialmente doctrinal, he decidido —a los veintiún años del
motu proprio Ecclesia Dei y de acuerdo con lo que me
había reservado hacer (cf. motu proprio Summorum
Pontificum, art. 11)— reformar la estructura de la Comisión
Ecclesia Dei, uniéndola de manera estrecha a la
Congregación para la doctrina de la fe.
6. Por tanto, la Comisión pontificia Ecclesia
Dei queda configurada de la siguiente manera:
a) El presidente de la Comisión es el
prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe.
b) La Comisión tiene una estructura orgánica
propia, compuesta por el secretario y por oficiales.
c) Al presidente le corresponde, con la
ayuda del secretario, someter los principales casos y las
cuestiones de carácter doctrinal al estudio y al
discernimiento de las instancias ordinarias de la
Congregación para la doctrina de la fe, así como someter las
conclusiones a las disposiciones superiores del Sumo
Pontífice.
7. Con esta decisión he querido, en particular,
manifestar solicitud paterna hacia la "Fraternidad San Pío X"
para que vuelva a la comunión plena con la Iglesia.
Dirijo a todos una apremiante invitación a orar
sin cesar al Señor, por intercesión de la santísima Virgen María,
"ut unum sint".
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 2 de
julio de 2009, quinto año de mi pontificado. |